LOS EGAGROS Y EL AGUA (Relato)
LOS EGAGROS Y EL AGUA Cuando el sargento Logan, el cabo Green, y los soldados López y Altamirano vieron brillar el agua a través de sus gafas de visión nocturna al fondo del cañón, pensaron en las palabras: -¡Dios salve a América!- dichas y redichas una y otra vez por la boca de su presidente al final de cada uno de sus discursos patrióticos. “¡Y a nosotros..., los americanos, en este momento, también él nos acaba de salvar!” Concluyeron. Porque, ahora, al vislumbrar el agua tan anhelada, sus deseos igualmente se cumplían. Hacía horas que habían agotado sus últimas reservas de agua y la orden que tenían era tajante. Su misión era secreta y, ni por nada ni por nadie debían de delatar su posición. Solamente sabían, que se encontraban al Noreste de Basora, en medio del desierto, cerca del paralelo 32º. En este país ellos eran lo más antagónico a la cultura que profesab...