LA CURRA (Relato)
LA CURRA (Relato) Aquella tarde, apenas el sol puesto, aún, pardiando todavía, en la misma orilla del barranco, los murciélagos comenzaron como cada noche, con sus vuelos circulares y continuos y con su terca chillería persiguiendo a los zancudos. A esa hora de la tarde, las cabras ya estaban recogidas dentro del corral; un corral, hecho de piedra blanca, en la ensenada, debajo del ancón. Solamente, se escuchaba a veces, el lamento aislado, del cencerro de alguna de las cabras, al rascarse o al topar a alguna de las otras. Más tarde pasó una pareja de pardelas, que sobrevoló el barranco, gritando escandalosamente mientras volaban hacia el mar. Y así, dotada de una cobija casi impenetrable, la noche, poco a poco iba tejiendo misterios y cobrando vida propia. Mientras tanto, allí, en la costa, los perenquenes se deslizaban calladamente sobre la piedra caliza carcomida del salitre. Y de manera semejante, las comparsas de pequeños ratoncillos salían de jarana s...