Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2018

LA RESURRECCIÓN DE KAREN (Relato)

Imagen
LA RESURRECCIÓN DE KAREN (Relato) ¡Hola, esto parece la feria de las vanidades! No se puede pedir más. Fama popularidad y dinero mucho dinero. Pero si antes nadie la escuchaba, vivía como un alma en pena, habitando en un continuo soliloquio. Vegetando sin más, dentro de un opresivo e irreductible circulo familiar y de amistades allegadas. Por fin le había tocado la suerte, la suerte terrible y hermosa a la vez, de dar un perfectísimo y espectacular corte de mangas a su monótono destino. A ver que coño iban a decir ahora. Más de uno se vería abocado a bajar la cabeza y a sonreír aunque por dentro estuviese corroído por la envidia. Si, la envidia, esa que cuando te la tragas te envenena de inmediato, dejándote el cuerpo cargado de odio y vacunado tal vez para siempre, contra sentimientos más edificantes y honorables. Ella estaba ahí, triunfando, en el candelero, en el más espectacular y luminoso de todos los candeleros posibles. ¡¡¡Aaah!!!! ¿Y el preci...

EL COLMENERO (Relato)

Imagen
EL COLMENERO (Relato) Debajo del veril, abandonados y ya casi deshechos por la polilla, como los restos de un ejército derrotado, llenos de olvido y pesadumbre se alineaban los corchos vacíos de las colmenas. Mientras el viejo Momo vivió y, dicen, que incluso hasta después de muerto, nunca dejó de atender el colmenar. Cuando el colmenero vivía, en la época de salir los enjambres, allá por los meses de marzo y abril, después de cenar, dejaba a la vieja Rosario, su mujer, en la casa, rezando antes de irse a dormir, cogía un saco y un trozo de manta vieja que tenía para echarle a la mula bajo la albarda y se venía a dormir solo, al pie del colmenar. El viejo siempre mantenía los corchos preparados por si de repente salía algún enjambre. Nunca faltó la miel en su casa ni en la casa de sus vecinos. Tampoco él fue nunca cicatero con sus abejas. Él insistía, siempre, y decía, de manera vehemente, cosas como éstas: - “Lo que es de ellas, de ellas es. No pases de la cru...

La extraña mujer (Relato)

Imagen
Este relato que les cuento a continuación le sucedió a mi abuelo paterno, cabrero, nacido en las Palomas, un pequeño barrio en las medianías, perteneciente al municipio de Granadilla de Abona. Los hechos acontecieron en la Morra de Garaboto, lugar donde hoy se asienta el aeropuerto del Sur de Tenerife, Reina Sofía. Los hechos ocurridos aquel día a mi abuelo Marcelo, a pesar de no hallarles ninguna explicación, son absolutamente verídicos... La extraña mujer (Relato) La manada de cabras pastaba tranquilamente, al peso del sol, en los aledaños de la morra de Garaboto, entretenidas ramoneando con parsimonia la grana de los balos, algún cerrillo, greñas moras, salados, y algunos de esos hierbajos rastreros y humildes, tan propios de la costa. El mar desde allí lucía copado, intensamente florido de olas y espumaje, sin embargo en tierra, la brisa era condenadamente suave. La Montaña Roja se acunaba como una criatura, perfect...

EL ESPÍRITU DE DIOS (cuento)

Imagen
EL ESPÍRITU DE DIOS (cuento) El espíritu Dios se derramó, espléndido, como el brillante sol de una mañana de mayo. Sopló un vaho cálido, sobre la multitud de peregrinos que llegaban hasta Lourdes, hasta Fátima, y sobre todos aquellos que caminaban, dispersos, por las diferentes veredas, haciendo el camino de Santiago. También se vació, esparciéndose como la bruma, sobre la multitud de objetos, que esperaban, inmóviles, en cada una de las iglesias, para ser bendecidos por el soplo Divino, a través de unas manos sacerdotales, pasando, desde: la correa del caniche, las llaves del piso o las del coche utilitario, hasta, las del Porsche, las del Ferrari o las del Maserati. El altísimo comprendía: tanto, la banalidad que significaba este gesto, como lo inútil y lo absurdo de todo aquello. El simple hecho de bendecir, ya era algo, francamente inane. Porque se empeñaría el hombre en dar importancia a tales cosas. Nadie como él para poder c...