EL JUGADOR DE PALO (CUENTO)
EL JUGADOR DE PALO (CUENTO) Hace muchos muchísimos años, cuando caía la noche y esta con su negro manto oscurecía las tabaibas, había caminos por los que dios al pasar no dejaba marcada la huella de sus sandalias. Caminos solitarios, donde los balos, al amparo de la oscuridad, se convertían en seres extraños, casi fantasmales. Seres que cobraban vida en la penumbra moviéndose y agitando infinidad de brazos. Emitiendo sonidos y palabras veladas, indescifrables, que no decían nada; pero que empujaban la imaginación hasta lugares insondables donde reinaba el miedo y la desolación. En la omnipresente oscuridad de la noche sin luna, los perenquenes abandonaban lentamente sus guaridas, moviendo las patas y arrastrando sus frías barrigas por la piedra. También la maldad se escurría saliendo de su gruta, cirniéndose como una maldición sobre el incauto caminante, cuyo agitado corazón se...