Cruces al borde de los estanques (Relato)
Cruces al borde de los estanques (Relato) En Cerro Blanco algunas veces al rato de ponerse el sol, ni sabes por qué ni como ocurre, pero te invade de pronto, sin esperarlo, una brutal congoja, es un sentimiento extraño de desamparo y de soledad, y te corre por todo el cuerpo una especie de escalofrío y, en ese mismo instante, coincide, que comienzan también a tronar los grillos, eso si, por poco tiempo, pues en seguida los devora el eco intenso y grave del croar de las ranas que llega rebotado, saliendo desde dentro de los estanques. En Cerro Blanco hay una gran cantidad de charcas, y cada una de ellas, por desgracia, guarda para sí en su interior el recuerdo de una historia trágica. Clavadas cual estacas sobre las grises tapias que cercan el agua muerta de algunos de los estanques, como en la cúspide de un monte calvario, se levantan impotentes y mudas hacia el cielo, las cruces que señalan la tragedia, ese terrible último acto voluntario llevado a cavo por los suicid...